¿Y sí me paso a KDE?

Lo he estado evaluando. A pesar de que varias veces he declarado de forma tajante que me carga su interfaz recargada de menús y opciones por todos lados, y de que me agrada más, mucho más, el aspecto de Gnome, he pensado en probar KDE.

Todo comenzó cuando me dí cuenta de que por muy mal que se vean las aplicaciones para KDE (hablo del aspecto de KDE en general, no que de problemas al visualizarlas en Gnome), estas me prestan mucha más utilidad que las programadas para Gnome. No puedo evitar pensar que es como decían Varela y Maturana, que no sobreviven los seres vivos más aptos, según Darwin, sino, simplemente, los aptos. En este caso, yo había sido usuaria de las aplicaciones aptas, sin preocuparme por aquellas que son mucho más aptas, total las primeras trabajando en conjunto me ofrecían todo lo que necesitaba. Menos es más aprendí de Mies van der Rohe… Hasta que descubrí amaroK. Entonces me dí cuenta de que si uso K3b en lugar de GnomeBaker, o que si necesito Konqueror y no me basta con Mozilla Firefox, es por algo. Las aplicaciones más aptas me estaban llamando.

Ese reproductor es el paradigma de la aplicación ideal. Creo que me tatuaría su isotipo si no me cargaran los tatuajes. Hace un montón de cosas, y de una forma tan inteligente, que por muy inútil que sea, el usuario termina acostumbrándose. Por algo DavidCG comenzó su artículo Por qué KDE mola describiendo las funciones de amaroK, incluso cuando no es el reproductor oficial de KDE. Eso sí, no dejo de creer que podría ser más lindo y tener muchas menos opciones sin deja de ser amaroK.

Pero estoy convencida de que la fachada no puede ser más importante que la planta y el corte (antes de entrar a estudiar Arquitectura pensaba a la inversa), y luego de leer el artículo recién mencionado así como un montón de comentarios en Barrapunto, he terminado dudando de que Gnome sea tan maravilloso como creía que era. Un problema típico y hasta irrisorio que se me ha presentado, es el copiar algo al porta papeles, cerrar la aplicación y encontrarme con que ya no podía pegar… Problema de integración en el escritorio. En un inicio no lo encontraba tan grave, pero resulta que las aplicaciones GTK+ no aseguran integración con Gnome, contrario a lo que sucede con KDE y las aplicaciones en Qt. O sea que es la situación es la misma si instalamos aplicaciones GTK+ en KDE.

Así que hoy, apenas me conecté, ejecuté sudo aptitude install kubuntu-desktop, y fue necesario que instalara 135 paquetes, muchos de los cuales no usaré, y espero poder desinstalar (como akregator, ¿para qué lo quiero si tengo Feedness?). Ya veremos si la funcionalidad de KDE (así como unos retoques en el tema por aquí y por allá…) termina por opacar su fealdad. En todo caso, si el resto de mi familia prefiere Gnome, me quedaré con Gnome. Tener dos escritorios me parece exagerado, sobre todo si prefiero el aspecto de uno al del otro.

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