Linux es difícil.

Fotografía del Motorola m25 en Ubuntu Linux

Para la recién pasada Navidad mis padres le regalaron a mi hermana un reproductor de MP3 Motorola m25. Como la mayoría de los gadgets venía acompañado por un CD con los controladores para Windows y Mac OS X, lo cual me hizo sentir algo de temor al pensar que tal vez no funcionaría en Linux, y por ende tendría otro motivo para no eliminar la partición donde tengo instalado Windows 2000 (los motivos actuales son el software comercial para Arquitectura, y que me ponen nota por saber usarlos). Conectamos el periférico al cable USB y en pocos segundos se encendió sólo, al tiempo que el icono de dispositivo extraible apareció en el escritorio de Gnome, sobre la etiqueta M25. La fotografía de la derecha lo ilustra bastante bien. Fue hecha con la nueva Nikon Coolpix 4600 que mi padre le regaló a mi madre, la cual, como la mayoría de los gadgets venía acompañado por un CD con los controladores para Windows y Mac OS X, hecho que me hizo sentir algo de temor al pensar que tal vez no funcionaría en Linux, y por ende tendría otro motivo para no eliminar la partición donde tengo instalado Windows 2000… Conectamos el periférico al cable USB y en pocos segundos (aunque más prolongados que los del Motorola, y tuve miedo) apareció una ventana de advertencia preguntándonos si queríamos descargar las fotos. Esta captura lo ilustra bastante bien. Fue hecha…

Hasta el momento a mi obsoleta Ubuntu Hoary Hedgeog (en octubre apareció la última versión: Breezy Badger) le he pedido que reconozca una impresora Epson Stylus Color 860, un scaner Epson Perfection 640U, una cámara digital Kodak EasyShare CX7300 y una Canon PowerShot A60, además de los nuevos juguetes y de todo el hardware integrado en mi super placa madre PC Chips… Y jamás he tenido problemas. Más aún: jamás he tenido que configurar nada, salvo la tarjeta de video luego de instalar la distribución. Y nada me costó. Por ello, no puedo dejar de sorprenderme cuando sale alguien con el chiste de que Linux no está preparado para el usuario final, y peor aún, cuando comentan que la comunidad del software libre debería hacer algo en lugar de predicar sobre derechos y libertad. Bueno, esta es una entrada pragmática: no se trata de los beneficios éticos y morales que proporciona usar software libre, si no de la desventaja que tienen los sistemas operativos libres. Y es que cuesta un mundo instalar y configurar en ellos la mayoría del hardware disponible. Demasidos archivos de texto a editar, y cuando finalmente se logra, no funcionan como en Windows o Mac OS X… Pero claro: mientras el fabricante programa los controladores para dichos sistemas operativos, la comunidad de programadores de software libre se tiene que dar la paja de hacerlo por si mismos. ¿No es acaso una fea desventaja?

Y me da rabia, porque ¿cuántas veces no he leído que apoyo totalmente el software libre pero no uso Linux porque no reconoce mi puto dispositivo? Por supuesto: mientras los usuarios de Linux no aumenten los fabricantes no programarán controladores oficiales, y mientras no haya controladores Linux no tendrá más usuarios. Entonces nos encontramos en un círculo vicioso donde la única forma de salir es que el usuario que apoya al software libre pero no lo usa (más o menos como lo que le pasó a Hisrch) se de el tiempo de revisar la compatibilidad antes de comprar algún dispositivo… Pero es preferible esperar a que otros hagan de Linux lo suficientemente masivo como para que no haya que fijarse en la caja…, o algo así he leído en foros, listas de correos y blogs.

Afortunadamente ya hay grandes empresas de hardware que están apoyando al software libre, pero tengo la sensación de que los frutos se darán más a largo plazo, y la impaciencia me embarga, aún cuando lo único que espero es que la masa se de cuenta de que la culpa de que el increible nuevo gadget recién salido no funcione en Linux la tiene única y exclusivamente su fabricante. ¿Por qué? No sé, tal vez para demostrar que tengo razón, o para que la sabia decisión de la industria del hardware sea imitada por la del software y así me pueda deshacer de Windows.

En este momento, cuando a mí Linux me va de maravillas con el dispositivo que conecte, pero a la gran mayoría de usuarios finales les funciona como el poto, sólo puedo pensar que es cuestión de fe: Mi ciega convicción en el software libre y sus ventajas (tanto ideológicas como prácticas) debieron hacer que los gadgets recientemente adquiridos por mis padres, sin fijarse en si eran compatibles con el sistema operativo que usan, funcionaran sin más. Porque por supuesto, no se debió a que algún voluntario programara los controladores correspondientes, ni a que Gnome sea uno de los entornos de escritorio más fáciles y cómodos de usar… No. Está claro que la comunidad del software libre lo único que hace es predicar sobre libertad, ética y moral. Mientras yo le elevo oraciones a San Ignucius todas las noches…