GNU/Linux: los mitos y el acercamiento al público.
La campaña Mi primer PC… ¡Pero de verdad! busca que el gobierno chileno genere un nuevo programa para masificar la computación en los sectores de escasos recursos, esta vez, con mejores condiciones que el ya ofrecido. Además han surgido iniciativas que buscan la modificación de dicho programa para que la opción software privativo - software libre, como mínimo, exista. En este marco, países como España, Noruega o Brasil (son los que se me vienen a la mente), me parecían a años luz de distancia. Hoy el tercero puede que esté en una situación similar a la nuestra (espero ser alarmista)…
Leía hace un rato en Barrapunto la noticia del decepcionante balance hecho a la implantación real del software libre en la administración brasileña. De ahí salté al artículo del mismo nombre publicado en Noticiasdot.com.
El programa en ese gobierno era bastante irreverente para con Microsoft (y como me gustan las irreverencias), incluyendo la venta de un PC popular que en un inicio el sistema operativo se limitava a GNU/Linux (no digo que sea limitado, sino que era la única opción).
Motivos del aparente fracaso (en todos los aspectos, siempre he tenido fe en el futuro) pueden ser varios, pero la idea de un lobby pro-Microsoft no sale de mi cabeza, esto sin prebio analisis, que sería tema de una futura entrada, cuando la situación sea irreversible. Lo que especialmente me preocupó hoy viene de los siguientes párrafos:
en el proyecto de PC Popular, finalmente y a pesar de la oposición de Amadeu, Microsoft gano su derecho a incorporar su versión limitada de Windows XP.
Los resultados no podían ser mejores para la multinacional estadounidense. Las ventas de PCs bajo Linux han sido minúsculas y han sido los equipos que incorporan Windows XP Starter Edition los más solicitados por los consumidores.
El mito de que GNU/Linux es difícil se ha difundido tanto (en sus inicios lo era, al menos yo llegué a tener problemas con una Mandrake 8.0, perdida de datos simultánea en dos discos duros incluída) que pareciese que el sistema no evoluciona. Personalmente: en cuatro años (que es lo que llevo, los últimos meses más activos) no sólo se ha avanzado mucho, sino que además Gnome, el entorno de escritorio por el cual me derrito es más usable que Windows. Y seguro que lo son muchas otras interfaces gráficas, sean entornos de escritorio o administradores de ventanas.
Por otro lado, cierto es que tipear tar xvf nombrepaquete.tgz y un par de comandos más, o incluso el tremendamente cómodo aptitude install nombrepaquete (o el que sea según la distribución), puede ser conciderado algo más incomodo, quizás lento, por alguien que está acostumbrado a decirle que sí sí sí a cuanta pantalla aparece en el monitor, mientras llena el sistema de spywares o pasa de licencias sin leer. Sin mencionar el hecho de que aún existen configuraciones en GNU/Linux que no se pueden llevan a cabo desde un entorno gráfico (o al menos, depende de la distribución). Sin embargo, soy una convencida de que a personas cuyo contacto con computadores ha sido más bien escaso (que son al fin y al cabo, el foco de ambos programas gubernamentales), les será mucho más fácil acostumbrarse y aprender, que aquellos que nos hemos visto templados por esa cosa que llaman sistema operativo, y no es más que un parche para MS-DOS.
Sumémosle a esto el hecho de que muchos controladores para hardware que pretenden hacerce funcionar en GNU/Linux no es programado por sus fabricantes, no piensan hacerlo, y no ayudan en ello. Entonces configurar una pieza cuyo controlador está a medio camino resulta estar sólo medianamente soportada, y encima difícil de hacer trabajar, tanto para quien espera decirle Siguiente
a una ventana, como para quien no.
Pero la supuesta complejidad de GNU/Linux no es el único factor que aleja al usuario medio de él. Muchos dependemos de aplicaciones bien concretas para las cuales no encontramos alternativas, y la opción de emularlas es inexistente. Esto termina dando la impresión de que GNU/Linux no sólo es limitado, sino que además aparenta ser un juguete hecho por geeks para geeks; o en última instancia, un sistema operativo para personas que no requieren de mucha funcionalidad (total es gratis… Debe ser bien malo…).
Mientras esas ideas percistan, especialmente en las mentes de quienes pretender ser pro software libre, será difícil mover al publico general. Aunque consecuencia de otros factores, la situación en Brasil es prueba de ello.
Agosto 31st, 2005 at 6:44
[…] Alternativas a la representatividad: la sociedad red jesus clavijo urbano - 31-08-2005 12:43:53 | Categoria: Actualidad El tema, por antiguo, no deja de ser complejo. Es más: se actualiza constantemente, al albur de la implementación en las sociedades de las nuevas tecnologías, con un desigual grado de incorporación y asimilación. ¿Hasta qué punto están en crisis las democracias representativas? Cada vez hay más literatura que enfatiza su insuficiencia. Y no son extraños los blogs de contenidos tecnológicos que la rechazan abiertamente, por considerarlas, de principio, creadoras de sociedades desiguales e injustas. Así lo ve, por ejemplo, Cortell, a quien, por otra parte, le he pedido que explicite sus alternativas a la representatividad. Coincido, no obstante, con él en sus contrastadas críticas a los programas de incorporación tecnológica ejecutados en Brasil y Chile, de los que nos ha dado buena cuenta una nueva amiga. En buena lógica, cabe preguntarse por qué enlazo la irremediable construcción de una sociedad red, como nos relata David en su recomendable obra “11-M. Redes para ganar una guerra” que pueden descargarse en esta ventana del movimiento ciberpunk, con la presunta crisis de la representatividad democrática, para la que, en principio, no se encuentran respuestas en los modelos asamblearios que empezaron a aflorar cuando Papá Bush habló del Nuevo Orden Mundial. Pero el Nuevo Orden Mundial es Nuevo Desorden Mundial, tal y como describe David de Ugarte en el libro antes mencionado. Con estas perspectivas, ¿sólo son capaces las nuevas tecnologías de arreglarlo? ¿De acuerdo, eso sí, con los principios inspiradores contemplados en un sistema plurárquico o en una configuración netocrática? (Nota: para comprender estas propuestas pueden ver el documento identidad que Ciberpunk que también nos ofrece Sombra Digital). El desmoronamiento del bloque comunista (por cierto, espero que Ramón nos dé un repasito sobre la efemérides de Solidaridad) enalteció, en apariencia, las bondades del sisema representativo de voluntades, pero dejó al descubierto que la gran triunfadora del cataclismo rojo no era sino la economía de mercado. Una estructuración que pronto tendría irradiones y consecuencias mundiales, dejando así paso a la globalización financiera. El peso mundial de la economía capitalista, la abolición de fronteras y el mercadeo de las grandes transnacionales han configurado un mundo donde las élites políticas y económicas (grupos, por otra parte, muy reducidos de personas con estrechas relaciones entre sí) siguen dictando el orden del mundo. Una suerte de hemiplejia democrática que encendió las primeras alarmas en quienes vieron sus esperanzas frustradas y en quienes comprobaron lo mal que olía tras las tramoyas. Este desaliento es el origen del movimiento antiglobalización. La socialización de internet, refrescada no hace mucho por Atlante, lleva a un nuevo replanteamiento del mundo. Sé que voy magnis itineribus, y que la marcha forzada conlleva generalizaciones que me pueden costar caro. No me importa: mi afán, de momento, es puramente cuantitativo. Aunque, no por ello, dejaré de exigir que las propuestas alternativas se estructuren, que sean “availables”. Esta socialización o generalización del word wide web es a la vez resultado y argamasa de la globalización, aunque su intrínseca libertad esté continuamente sometida a restricciones. En este contexto es donde se desenvuelve la antes mencionada sociedad red. Para mí, propuestas como la de netocracia tratan de devolver la individuo su autodeterminación: una especie de devolución de una capacidad de decisión que le había sido arrebatada para entregar su voluntad a unos sietemas que tenían como función decidir por los propios individuos, que quedarían relegados de este modo al papel de meros consumidores. Queda, por delante, pues, el gran reto de la construcción de la sociedad red, pero me asaltan dudas de cómo puede funcionar en el futuro y con el empleo de las NTIC, una sociedad para la que la democracia represenativa se ha tornado claramente insuficiente y, por ello, seriamene deslegitimada. Es necesario que aclaremos si la sociedad red representa per se una alternativa o si se torna como un modelo higienizador de la representatividad democrática, si descarta el componente asambleario ( su caracterización grupal es cada vez más patente), cómo puede hacer frente a la globalización de las multinacionales, contrastar la “agenda setting” de los grandes media, cómo luchar contra las barreras proteccionistas que crean privilegios sagrados, y cómo puede, en definitiva, devolver el poder a los ciudadanos. Y, todo ello, sin caer en contradicciones. Comentarios (0) - Referencias (0) […]