Archive for the ‘Música’ Category

Letras de canciones ¿dónde?

Jueves, Junio 15th, 2006

Las letras de canciones fueron hasta hace un tiempo el tipo de búsqueda que de forma más recurrente hacía. Entonces tenía que utilizar el buscador de turno y, una vez encontrada, copiarla al disco duro debido al abrumador exceso de publicidad. En otras ocasiones me frustraba debido a lo rebuscado de la canción y la consecuente carencia de resultados, pero con el paso del tiempo el escenario a mejorado: existe la posibilidad de colaborar con servicios como Lyrc (sobre el cual ya escribí) o lyricsfly.com (también), que por el momento se niega a incluir publicidad. Sin embargo, la moderación de envíos y correcciones, además de la pésima organización de ambos, que termina con letras duplicadas y mal catalogadas, me hicieron buscar alternativas.

Una de las que conozco es Lyriki (buen nombre), un wiki creado con MediaWiki, el CMS de la Wikimedia Fundation, que permite bastante flexibilidad al momento de colaborar, ya sea agregando, editando u organizando el directorio. Pero mi favorita, y con la que me quedo, es LyrikWiki, de la cual me enteré vía Menéame. Aprovecha mejor las características de MediaWiki, las URLs son más intuitivas y cuenta con plugins para Firefox y amaroK entre otros.

Machinae Supremacy o música ñoña.

Sábado, Junio 3rd, 2006

En mi infancia tuve una Nintendo y posteriormente mi hermano una Sega Genesis. Algo más grandes, pero no tanto, llegaron la PlayStation (con una demo de Final Fantasy VII, y así comenzó mi acercamiento al rol, en consola y papel), la Game Boy Pocket y Color, Nintendo 64, PlayStation 2, Game Boy Advance y Game Cube. Pero con el tiempo me fui alejando de los vídeo juegos. Sin embargo tengo preciosos recuerdos de Crash Bandicoot, Sonic, Mario, Home Alone, Mega Man

Y esos recuerdos se ven dominados por la música. Las bandas sonoras de los vídeo juegos merecen su reconocimiento, no sólo como acompañantes de un producto audiovisual, sino por sus propios méritos. Hasta el momento, el máximo exponente que sabía de ello son los conciertos orquestados de Nobuo Uematsu, compositor de la música de gran parte de la saga Final Fantasy. El jueves eso cambió.

Gracias a Demasiada Cafeína supe de la existencia de Machinae Supremacy, grupo sueco de metal que, como describieron en Menéame, tiene sabor a 8 bits: en la su música utilizan los sonidos de un sintetizador SID, el chip de audio de los viejísimos computadores Commodore

¡Y suenan muy bien! Es así como estos días de paro (porque la Escuela se sumó en apoyo a los secundarios y así e sacado tiempo para escribir) la he pasado disparando mega busters en mi imaginación. Son, hasta el momento, el grupo más ñoño que he escuchado. Mínimo: estamos hablando de una banda que no sólo ya ha compuesto la BSO de un vídeo juego (Jets’n'Guns) además de encontrarse trabajando en la del futuro War Angels, sino que encima cantan cosas como:

I keep coming back for more
coming back until I score
always stronger than before
in a world that never ends

Player One
Machinae Supremacy

En su web tienen gran cantidad de canciones para descargar así como una tienda en línea, mientras que en Last.fm hay un grupo relacionado. Adivinen quien quiere comprarse casi todo además de haber creado el correspondiente artículo en la Wikipedia en español a base de su propia traducción de la versión en inglés

Me han fascinado.

Lyricsfly.com

Martes, Diciembre 27th, 2005

Poco después de saber que el presidente de la MPA (que tienen domino .org, y curiosamente la idea de este era que lo utilizaran instituciones sin fines de lucro) dijo que quiere ver a todos los dueños de sitios donde se publican letras y/o partituras de canciones en la carcel, me enteré de la existencia de Lyricsfly, un wiki dedicado a la publicación de letras de canciones con características superiores a las de Lyrc.com.ar, al cual me referí hace algo de tiempo, pero sin integración con reproductores de audio.

Una página minimalista y sin publicidad nos recive, ofreciéndonos la posibilidad de buscar por nombre de canción, artista o álbum, además de poder enviar una nueva letra. Luego, la página de cada letra tiene un enlace para corregirla, cambios que son revisados por los administradores antes de publicarlos.

10 días y contando…

Sábado, Noviembre 26th, 2005

Supongo que el carácter personal de blogs nos lleva a verlos de distintas formas. En mi caso, he terminado de darme cuenta que no tengo una idea clara a su respecto. Comencé a escribir uno hace algo más de 3 años viendo en él un diario de vida público: la típica. Pasó el tiempo y quise darle otro carácter: de hay que a la fecha lleve 7 migraciones experimentales intentando convertir esto en algo serio. Eso sin mencionar los cambios menores, como que me iba a dedicar a escribir sobre música en mi journal de Last.fm. Resulta que ahora me da nostalgia no escribir de música acá. Incluso, me da nostalgia no escribir de Arquitectura acá. Es cómico: ayer mi profe de Taller me hacía notar como cada vez que enfrento un proyecto avanzo un poco, y luego retrocedo, avanzo, y vuelvo a retroceder, en el sentido de que tengo una idea, comienzo a diseñar los espacios, y luego vuelvo a trabajar sobre la idea para redefinir los espacios, y otra vez y otra… Así, mientras mis compañeros están pensando en la materialidad o como van a ser las vigas, yo todavía estoy sobre cuestiones espaciales. En fin

Todo la parrafada anterior se debe a que soñé con Dream Theater, pero contrario a lo que pueda parecer, no fue agradable. ¡Fue horrible! Diría que fue una pesadilla.

Mi padre nos dejaba fuera de la ingente fila de personas que estaban esperando para poder entrar al Velódromo, lugar donde se realizará el mítico concierto el próximo 6 de diciembre, a mi hermano y a quien escribe. Pasaron las horas y ni él ni yo nos encontramos con nuestros respectivos amigos, hasta que, 10 minutos antes de que se abrieran las puertas, me dí cuenta de que mi entrada se quedó en entre las páginas de Cultura Libre, en mi casa. Ahora, el Velódromo no está cerca de mi casa, pero en el sueño estaba más que lejos. Una vez que llegamos allá guarde la entrada en mi bolsillo y me puse a llamar a mis amigos: con el único que me contacté fue con Pato, y Pato no podía ir porque tenía no sé que en la Universidad al día siguiente. Luego me ponía a comer papas fritas, no sé por qué: el concierto había empezado y yo en mi casa…

Nos fuimos con mi hermano en un bus que más parecía furgón, lleno de gente y ultra lento, que subía a penas la gigantesca cuesta en la cual se encontraba el Velódromo, y… Ya no había, todos estaban dentro. Mostramos las entradas (la mía completamente arrugada), ingresamos, y vimos un mar de gente reclamando porque el concierto aún no había empezado. Nos ubicamos (después de Stratovarius jamás vuelvo a cancha: ¡no vi nada!) en galería y frente a nosotros teníamos una pantalla gigante, pero gigante, que ocupaba todo el frente del Velódromo, y un escenario lleno de instrumentos… Sin Dream Theater. Entonces comienza la música y se veía a Dream en la pantalla, pero no estaban en el escenario… Y desperté.

Ahora, si fuera responsable estaría estudiando Física y/o Matemáticas, pero luego de no entender catenarias, el recuerdo del narrado sueño me hizo buscar información sobre el concierto, encontrándome con lo siguiente:

  • Dream Theater no daría dos presentaciones, por lo cual se a reemplazado el lugar del evento, el mencionado Velódromo, por la más amplia Pista Atlética, y se han puesto a la venta más entradas.
  • El 6 de diciembre, es decir, el día del concierto, Mike Portnoy, el primer baterista al cual reconocí como virtuoso (se entiende que es de mi generación), dará una sesión de autógrafos en el Local 156 de la galería del Hotel Crowne Plaza. Hora por confirmar.

Hace unos días me preguntaba cómo podía ser que no estubiera todo lo eufórica que creía estaría hace unos dos años, cuando por primera vez escuché a Dream Theater, me acerqué al rock progresivo, y lo único que quería era verlos en vivo, en esos tiempos en que un concierto de ellos en Chile era un mito urbano, mito que venía escuchando de antes de que los escuchara. Hoy, a 10 días del concierto, me estoy empezando a impacientar.

Wiki oldfieldiano en español.

Miércoles, Noviembre 9th, 2005

Hasta el momento, mi contacto con los wikis había sido en plan técnico y académico, mediante la infaltable Wikipedia y otros servicios de la Wikimedia Fundation, como Wikiquote, Wikitionary y Wikibooks; además de los exeléntes recursos computines que son el wiki de Mundo Geek, así como el de Tux.cl.

Sin embargo, la tendencia, como sucede con cada nueva tecnología (o método) en el mundo informático, es que vaya siendo asumida por el grueso de las personas. Por un lado, tenemos servicios para armar wikis sin complicaciones, como sucede con los típicos servicios de blogs, pero por otro, los diversos temas que hacen girar al mundo se toman la wikiósfera.

En este caso, Wayfarer ha montado el TaurusIV Wiki para TaurusIV.net, el primer (y espero que único), wiki en español sobre Mike Oldfield, mi actual músico favorito, como se deduce de mi perfil en Last.fm, aunque su último disco sea una…

Personalmente hubiese preferido la utilización de DokuWiki por sobre Mediawiki, debido a que el primero es más minimalistas y muchas de las características que ofrece el segundo dudo lleguen a usarse. Aunque puede que me equivoque. Además todavía no hay notas relativas a la licencia de distribución del contenido, pero es un buen comienzo.

De ahora en adelante espero toparme con más wikis especializados en tantos temas como sea posible.

Lyrc.com.ar

Domingo, Octubre 30th, 2005

Como si no tuviera cosas que hacer (léase Taller y taberna) me he puesto a agregar letras de canciones a un base de datos pública. Estoy por terminar con Angels Fall First de Nightwish (snif) y luego, supongo, activaré el modo responsable.

Lyrc.com.ar es un pseudo-wiki. Carece de opciones que harían de él un wiki con todas sus letras, como Editar esta página; tiene errores de usabilidad y no entrega información crucial sobre sí mismo (licencias, creadores y demases); no existe la posibilidad de avisar a los administradores del por qué una letra es errónea; el proceso es algo lento en vista de que las letras deben ser aprobadas antes de ser públicas; y además el diseño es bastante retro, por decir lo menos. Sin embargo su gracia está en que es la base de datos está diseñada para ser visitada mediante reproductores de audio.

Tras instalar el plug-in correspondiente a la aplicación que utilicemos (otra vez, una tarea que los usuarios de Amarok nos ahorramos), podemos acceder a las letras de canciones de forma contextual. Como me esta costando el expresarme de forma verbal (y le echo la culpa a la carrera que estudio), lo haré como lo haría un Arquitecto:

Lyrc.com.ar en Amarok

La descarga se realiza de forma automática, más por cuestiones de licencia sólo se puede pedir la letra de la canción actualmente en reproducción, y estas no se almacenan en el sistema, debido a lo cual hay que estar conectados para poder acceder a ellas. Aún así, el sistema funciona de maravilla, o al menos, de maravilla funciona en Amarok, lejos, el mejor software reproductor de audio que existe.

Y expulsaron a Tarja.

Miércoles, Octubre 26th, 2005

Ayer me escribió un amigo comunicándome que Tarja fue expulsada de Nightwish.

Nightwish es un grupo finés de metal, con una alineación más bien clásica: baterista, bajista, guitarrista, tecladista y vocalista, con nueve años de trayectoria y sólo un cambio en la alineación, cuando Sami Vänska, el ex bajista, fue reemplazado por Marco Hietala. Desde mi punto de vista, un buen cambio. Igual yo conocí al grupo cuando Marco ya era parte, y eso puede que me haya influenciado. Un detalle en todo caso si comparamos ese suceso con el actual. Tarja, con ellos, ya no cantará.

Independiente de que el aporte de Tarja se haya limitado a su voz, en vista de que jamás participó un mínimo de la labor creativa, su partida, de una u otra manera, afectará al grupo. Algunos, creo que la mayoría, nos resignamos a un ojalá sea para bien, otros, por lo que he visto en foros y demáses, todavía no lo pueden creer. Supongo que es la reacción más normal que en este caso se podía dar. Después de todo, Tarja Turunen era la frontwoman de un grupo metal cuyo nombre jamás me gustó, que tiene algunas letras cursis, que últimamente estaba siendo relacionado con el movimiento gótico (el cual, diciéndolo de una manera sutil, no me agrada mucho) por lo tanto su música a veces era calificada de depresiva y homosexual (aquí es cuando algunos saltan y dicen que igual Tuomas, el genio compositor y tecladista, es medio rarito), y que probablemente jamás se conviertan es una influencia, como Iron Maiden, por citar el clásico ejemplo, y primero que se me vino a la mente. Pero así y todo, hacían buena música, muy buena, tenían letras preciosas (Beaty And The Beast es probablemente una de las mejores versiones que del clásico cuento hasta el momento he escuchado, aún cuando al final la letra es media cliché), y Tarja, una mujer cuya pasión declarada es la ópera, encajaba en la maraña de happy-metaleros (casi todo el resto del grupo) y metalero-rudo (el bajista, Marco Hietala) de una manera tal, que desligarla del grupo era una cuestión impensable.

En un inicio, la noticia no me afectó tanto, total, estas cosas suelen pasar, y me encontraba más curiosa por seguir la teleserie que se ha montado, que tomarle el peso al asunto. Ahora estoy Nightwishmaníaca. Creo que cuando recordé que jamás los he visto en vivo, empecé a sentir que Tarja no se podía ir, no importa quien la reemplace, ni si es mejor vocalista.

Dos conciertos en Chile: la primera vez no los conocía, la segunda recién los estaba digiriendo. Obviamente no asistí a ninguno. ¿Por qué no los digerí rápido? Me prestaron un disco, el Century Child, el cual habré escuchado máximo dos veces, y luego se quedó meses y meses durmiendo sobre un montón de otros CDs, mientras me preguntaba que era lo tan espectacular que tenía el grupo. Entonces vinieron por segunda vez a Chile y, si mal no recuerdo, quise escucharlos otra vez, más por curiosidad. Algunos podrán decir que no era el mejor álbum para empezar y que por eso no me gustaron desde el principio. Lo cierto es que a mi ese disco me encanta. Por curiosidad me puse a oírlos de nuevo, y de nuevo, y de nuevo, y de nuevo.

En estos momentos me da lata, pensar que nunca voy a poder escuchar Sacrament of Wilderness en vivo, o al menos, nunca podré escucharla en la voz que sale en el disco. Tal vez mi reacción es fría si la comparamos con las que otras personas han estado experimentando. Nightwish no me marcó tanto, si bien pasé por un período en el que los escuchaba y escuchaba y escuchaba y volvía a escuchar, todos los días, una y otra vez, y otra vez, y otra vez.

Ahora resta ver como termina la teleserie, que para serles sincera, está bien entretenida. El capítulo primero es la carta abierta que los cuatro machos de la banda le escribieron a la fémina, ahora dolida y angustiada, comunicándole su expulsión. El segundo está compuesto por la carta en respuesta que ella público en sus sitio, comunicándoles a los fans, amigos y familiares sus sentimientos. Ojalá que el tercero corresponda al show dramático en que todos se piden perdón, sacan un nuevo disco, y vienen a Chile en plan gira mundial de reconciliación.

Y pensar que de la propia boca de Tarja vi y escuché que el pasado 25 de noviembre (sí, el pasado, del año pasado) Nightwish se presentaba en Chile. Oh sí. Cancelación total del concierto. Ahora ven por qué a pesar de estar con entrada en mano, todavía dudo de la realidad de la maravillosa posibilidad de Dream Theater en Chile.

Edición…

Lo he estado pensando bien y la verdad es que sí se puede decir que Nightwish me marcó. Creo que últimamente he estado escuchando mucho progresivo (o como diría mi papá, post-progresivo) y me he vuelto una demasiado Olfdieldmaníaca, que había olvidado que la piel se me erisaba con Sleepwalker, Astral Romance, Beauty Of The Beast… Y lo dejo hasta aquí, que terminaré por mencionar casi la totalidad de sus canciones.

Sangrando por Dream Theater.

Miércoles, Octubre 19th, 2005

Esta entrada la tenía planeada hace rato, pero todo el show universitario, así como el rol en vivo, me obligaron a posponer su redacción. Ahora que el blog se a ligado al Movimiento por la Devolución no puedo continuar negligente. Este así se convierte en el inicio de una serie de entradas sobre discográficas y editoriales, software libre y cultura libre, Creative Commons y copyright, etc. Para quienes me leen desde hace tiempo, nada nuevo bajo el sol. Comenzemos.

Yo y Dream Theater.

Me encanta Dream Theater. Hace algo de tiempo me rebané literalmente un dedo (y de ahí el título de la entrada) mientras cortaba cartón por pensar en las ganas que tenía de escuchar Six Dregrees Of Inner Turbulence. Fue el primer grupo progresivo que me gustó, lo cual es mucho decir si consideramos que recuerdo una infancia cargada de rock progresivo y clásico (además de folclore), saliendo de Radio Futuro o de viejos casetes gravados y regrabados de mis padres, principalmente de mi padre. Desde Los Jaivas hasta Jethro Tull, pasando por Yes, Genesis, Gentle Giant, Congreso, King Crimson, Pink Floyd… Lo dejo hasta ahí, que seguro ya los estoy lateando.

Así, conocer a Dream Theater se ha convertido en toda una experiencia. No sólo me había topado con un conjunto de virtuosos que arrastran una discografía excelente, sino que además se convirtieron en el catalizador que me hizo digerir aquella exquisita tendencia musical que tal vez me permitía ignorar debido a la monotonía… Si es que el progresivo puede ser monótono. Pero me voy del tema. Dream Theater me encanta, y desde que comencé a escucharlos que ansío verlos en vivo y directo. Su música me eriza la piel, me emociona un montón, y poseer discos, pero no la experiencia de haber estado en uno de sus conciertos, llegaba a desesperarme… Me hacía soñar con un concierto, uno sólo, una vez en mi vida… Más debido a que su venida a Chile se ha convertido en un mito urbano, que arrastramos hace años, pero que, espero, morirá a fines del presente.

Ahora, dije que poseía sus discos. ¿Los poseo? De diez álbumes editados (sin considerar presentaciones en vivo), dos originales están en mis manos, los ocho restantes en el disco duro de mi PC. Algún día los tendré todos de forma física, igual que cuanto DVD lancen (de los cuales tengo uno), y borraré los archivos Ogg Vorbis. Pero esto no sucederá porque crea que es correcto comprar discos, sino porque soy materialista. En los discos no encuentro mayor utilidad. Los compro de materialista, como ya dije, y hasta hace un tiempo porque era mi manera de agradecer a los músicos su trabajo. Hoy no tengo más motivo que el manoseado materialismo. Después de todo la música no puede estar más viva que cuando se interpreta en vivo, y la industria discográfica no es más que un obsoleto medio de difusión.

El papel de las discográficas.

Hasta hace un tiempo hacían bien su trabajo:

En los años 30-40, al principio de la era discográfica, la música estaba en manos de orquestas (de jazz, de baile y clásicas), de las que surgirían los grupos y solistas pop-rock. En general, estas orquestas vivían de sus actuaciones esporádicas o en forma de contrato con un teatro o sala de fiestas; los discos (como los entendemos ahora) eran algo prohibitivo que sólo se podían permitir las orquestas clásicas para los oídos de la burguesía más adinerada.

Sin embargo, con el fenómeno de la popularización de la radio, el vinilo sirvió también como medio para difundir por las ondas la música de un artista/orquesta y darle publicidad para aumentar la asistencia a sus conciertos.

Con el acceso de las masas a pick-up’s baratos, se comprobó que el soporte publicitario (el disco) podía ser rentable por sí mismo y quedó inaugurada la era discográfica.

Comentario anónimo en República Internet

Pero hoy no necesitamos discográficas: ni los músicos ni la audiencia.

Pues bien, lo que Santa Rita da, Santa Rita quita. Si las condiciones sociales, económicas y tecnológicas en los años 40-50 permitieron el nacimiento de una nueva industria, las nuevas condiciones del siglo XXI simplemente no sostienen el negocio, y la música ha de volver a los planteamientos originales: música en directo y grabaciones (difundidas por Internet o en forma de CD, DVD, etc) como soporte publicitario.

Comentario anónimo en República Internet

Y no sólo no las necesitamos, llegan a ser nocivas. Basta ver las listas de éxitos para preguntarse como puede haber tanta mierda en los primeros puestos, mientras que mucha de la música que se precia mínimamente de serlo pasa como música desconocida. Alguien podría decir que es cuestión de gustos, y que con discográficas o sin ellas, siempre habrá mierda que se venda. Hasta cierto punto es verdad, y tal vez casos como el de Fiona Apple siempre han habido, y siempre habrán… A menos que no existiesen las discográficas. Y de nuevo me voy del tema.

Cuando compramos discos sabemos que es lo que esperamos realmente de ellos: oírlos. Más allá del artwork (que personalmente bien poco interesa), el librito con las letras, o que se convierta el lugar para conseguir el autógrafo de sus autores. En sí mismos no tienen ningún valor más que el de ser medios de almacenamiento. Si no fuese así, la piratería de música no existiría porque efectivamente el disco sí tendría valor como tal, como objeto palpable, y quienes pudiésemos permitirnos su adquisición lo haríamos sin pensar en la cuneta más cercana, o en la red P2P favorita, como es mi caso. Todos sabemos que el valor real está en el contenido, en la música, en aquello que no podemos tocar, por lo cual no importa si la oímos en un CD original o copiado, por radio o descargando los archivos vía Internet.

Y supongo además que habrán quienes coincidan en que la propia música envasada no tiene valor cuando nos enfrentamos a un concierto.

Sangrando por la música en vivo.

Estamos acostumbrados, o al menos yo lo estoy, a asignarle valor a las cosas según cúanto cuestan en el mercado, siendo así el dinero el elemento cultural que absorbe el valor de todo lo demás. Sin embargo, la situación se invierte cuando deseamos algo con ahínco. Entonces nos preguntamos cuánto estamos dispuestos a pagar, y es cuando recién apreciamos, de una manera ficticia, el valor de las cosas.

Mi entrada al concierto de Dream Theater

Se supone que el 6 de diciembre Dream Theater se presentará en el Velódromo del Estadio Nacional. La imagen es una digitalización de mi entrada, que compré apenas me enteré de que estaban en venta. Costó $18.500, cuando yo me preparaba a pagar el doble, y estaba dispuesta a desenvolsar aún más. Como ya dije, la música no está mas viva que cuando es ejecutada en vivo, y su reproducción desde grabaciones no es más que el consuelo que nos queda, porque no todos los días puede haber concierto. Cada vez que toca Calenda Maia y me puedo permitir asistir, ahí estoy, a pesar de que tengo sus dos álbumes originales, y los puedo escuchar cuantas veces quiera. Cada vez que haya concierto de algún grupo extranjero por el que me muera asistir, ahí estaré, y cuando me pueda permitir viajar para verlos, lo haré. No soy la única ni la primera, o Woodstock no hubiese sido posible. No hay nada nuevo bajo el sol:

Los artistas terminan aprendiendo, con esfuerzo, que el dinero viene de las entradas de los recitales y de las remeras, y no de vender discos. Esa es la lección: uno construye una marca a lo largo del tiempo y puede vender la marca aunque no pueda vender los álbumes

Demo de Public Domain bajo Atribbution-ShareAlike.

Domingo, Septiembre 18th, 2005

Vía Elástico.net me enteré de Public Domain, el demo de Tryad. Catalogar música no es algo que me guste, y esto principalmente se debe a lo dificultoso que es. ¿Es Blackmore’s Night más folk que rock? ¿Y es más medieval que renacentista? ¿Y Haggard, es más metal que sinfónico? O ¿basta etiquetar a Devil Doll como rock progresivo? Y Mike Oldfield ¿es sólo new age? O ¿no es acaso a veces considerado aveces como el inventor del rock sinfónico? ¿Y sus canciones pop ochenteras? Después hay que preguntarse dónde están los límites del new age, metal, rock sinfónico… Definitivamente, no es una actividad que me llame la atención. Así que no podría catalogar a Tryad, ni establecer similitudes con otros músicos. Sin embargo, luego de la ingente decepción que ha sido escuchar Romance del mencionado Mike Oldfield (y es que hacer techno es demasiado eclectisismo para una sóla persona), puedo afirmar que Public Domain ha significado un grato descubrimiento.

Y no sólo en el ámbito musical: Public Domain es el primer segundo (el primero fue el álbum Composisiones en Guitarra de Tomás Pollak) conjunto de canciones que me gusta al tiempo que se encuentra bajo una licencia de Creative Commons. Y no cualquier licencia: nada menos que Attribution-ShareAlike (2.5). Según yo, la mejor de todas (la misma a la cual están sujetos el contenido de mis blogs y fotografías).

Disponible para descargar en el sitio oficial, en formatos MP3 y Vorbis. Sobra decir que el segundo no sólo es superior al primero técnicamente, sino que además está libre de patentes y se encuentra en el dominio público (eso pueden tomarlo como un usen archivos *.ogg).