Archive for the ‘Literatura’ Category

El Joven Lovecraft.

Martes, Junio 6th, 2006

Como el texto que pensaba publicar en referencia a El Joven Lovecraft estaba quedando tonto y muy cursi, decidí dejar un par de imágenes que hablan por sí solas (y de paso, me trago todo lo que quería decir sobre la literatura de Lovecraft, que me gusta bastante):

Grandes Reescritura de los Clásicos / Hoy: El Cuervo

El Joven Lovecraft / Tira 61

Sólo dos precisiones:

  1. Se publica simultáneamente en Dreamers y en Blogger (sindicación directa y vía FeedBurner).
  2. Consta de varias sagas. La segunda tira es el inicio de la que acaba de comenzar. La primera pertenece a la serie Grandes Reescritura de los Clásicos, que se publican de vez en cuando, dónde La vuelta al mundo en 80 días es mi segunda favorita (Poe y Verne también me gustan).

LibraryThing.

Jueves, Marzo 16th, 2006

Como a Borghal, me gustan las listas. Creo que es un gusto casi compulsivo. Por algo será que sea lo que sea que tengo que anotar lo llevo en un inicio al formato lista. Mis cuadernos del ramo que sea y desde que los profesores dejaron de dictar son un cumulo de listas caóticas a las que luego les falta información, pero como no suelo estudiar tampoco es que importe. Si a ello le sumamos el que las folksonomías no sólo me parecen útiles, sino además entretenidas, no es de extrañar que LibraryThing, servicio del cual me entere mediante el blog del propio Borghal, me mantenga perdiendo tiempo tal como lo hicieron en su momento Last.fm y del.icio.us.

LibraryThing, nos permite crear una lista de libros que poseemos o que hayamos leído (como en mi caso), etiquetarlos, comentarlos, ver quien más los posee, que ediciones hay, entre algunas otras opciones. Claro que aún no existe un plugin conectado al cerebro que nos permita indicarle al sistema que libro hemos terminado, así que el proceso es manual, mientras que en las dos folksonomías anteriormente mencionadas es automático o casi. Pero de todas maneras existe la intención de mejorar esa situación: para agregar un libro tenemos como primera opción buscarlo en las siempre útiles bases de datos de Amazon y de varias bibliotecas, incluía la de la Universidad de Chile. Sin embargo prefiero agregarlos de forma manual ya que me resulta más rápido que buscar y dar con la edición exacta, y es que en ese aspecto soy una maniática.

El servicio es gratuito mientras se agregue un número inferior a 200 libros. Luego hay que pagar 10 dólares por un año o 25 de por vida. Ya he agregado 67 libros: los que están actualmente en mi posesión; varios los tendré que volver a pedir prestados para ver datos (a todo esto ¿sabe alguien que es el Dewey No.?) como el año y el ISBN, otros espero a que me los devuelvan y así poder agregarlos; de muchos simplemente no recuerdo haberlos leído probablemente porque fueron un deber escolar que llevé a cabo sin mucho entusiasmo y así, estoy obligada a pagar los 25 dólares.

Cuando cambie el diseño del blog (algún día no muy cercano) aparecerá la lista de últimos libros leídos en algún lugar, como la de últimas canciones escuchadas de Last.fm, o de últimos enlaces de del.icio.us. Mientras se puede consultar mi catálogo, perfil, o la lista de libros que he leído el 2006, a ver si llego a los 50 anuales, lo cual dudo dado la vertiginosa caída de mi ritmo al comenzar el nuevo semestre.

Finalmente, en mis viejos blogs escribía reseñas de libros cuando alguno me marcaba especialmente. Ya que en LibraryThing puedo puntearlos y escribir reseñas que además se pueden sindicar, dejaré de hacerlo en el blog. La próxima será probablemente sobre Los Pilares de la Tierra, uno de los libros más melosos que he leído… Y de los que más me han gustado.

MamoNarnia.

Jueves, Enero 19th, 2006

Mi escritorio narniano en KDETenía esta entrada planeada desde hace rato, desde antes que saliera fuera de Santiago, desde el viernes 6 de enero, cuando regresé feliz a mi casa luego de haber visto la adaptación cinematográfica del primer tomo de una de las sagas literarias fantásticas que a más temprana edad conocí, y por la cual siento un cariño especial. Se titularía De regreso a Narnia, y planeaba ligar el, para entonces reciente estreno, con mi primer viaje al maravilloso mundo que se encuentra al otro lado del ropero, o del cuadro, o quien sabe donde. Un viaje que claramente no puedo situar, pero de seguro realicé cuando mi edad no superaba los 7 años, porque cuando mi mamá empezó a trabajar y en el colegio me dieron los primeros libros a leer (con su correspondiente evaluación posterior), ella dejó de acompañarnos todas la noches antes de dormir con texto en mano. De hecho mis recuerdos son bastante vagos, y antes de que releyera Las Crónicas de Narnia del primer al séptimo tomo hace unos 2 años, apenas y las recordaba. Creo que la imagen más clara que guardaba desde la mágica época en que mi madre me leyó desde cuentos hasta algún libro sobre vida animal en alguna parte del mundo (que tenía que simplificar con sus propias palabras) es la farol en medio de la nieve. De ahí que ahora mi escritorio, tanto en KDE como Gnome sea tan blanco.

Sin embargo, el sabor de la película fue tan dulce que hace tres días leí por cuarta vez El León, la Bruja y el Ropero, y ayer con la compañía de algunos amigos fui al cine a repetirme el plato. Y sí, Fosco tenía razón, La película es mamona, como toda adaptación literaria de Disney: Peter Pan es mamona (pero igual me gusta), La Sirenita es mamona, La Bella Durmiente (del bosque) es mamona ¡y todas son mamonas! A todas les falta aquel elemento que los adultos se empeñan en quitarle a los cuentos de hadas por temor a herir la susceptibilidad de los niños, como si fueran estúpidos. Razón tenía Tolkien para odiar dichos estudios y negarse a que adaptaran su obra.

Creo que a nadie se le ocurriría pensar en una batalla o en un sacrificio sin sangre. La primera vez que vi la película consideré su ausencia como un detalle menor, sin embargo, al pasar nuevamente las páginas me encontré con que las batallas son asuntos muy feos (sobre todo si hay mujeres) y el sacrificio implica dolor. La sangre es intrínseca en situaciones como estas, y ningún niño de 6 años se va a traumatizar por ver charcos rojos en la pantalla. Yo al menos no me traumaticé al imaginarlos, y puedo asegurar que la imaginación es mucho más poderosa al momento de transmitir sensaciones que la sucesión de imágenes. De ahí que sea incapaz de leer novelas gráficas (o comics), que no me gusten las ediciones de los libros ilustradas y que a mis 20 años leer que los enemigos, con terrible violencia, tiraron de las cuerdas en tal forma que éstas penetraron su carne me siga causando dolor.

Incluso diálogos que dotan de solemnidad a la historia, o incluso transmiten un reproche que se materializan en enseñanza fueron suprimidos en pos de una versión melosa a cagar, como comenta un anónimo en Sushi Knights.

Pero con todo, la película me fascino. Debe ser que soy muy mamona, porque en ambas ocasiones me sacó lágrimas (más en la primera), o quizás, sigo siendo una niña amante de la televisión. Omitiré toda referencia a la música porque el pantallazo publicado y mi perfil en Last.fm me delatan. Más me centraré en la interpretación de Susan, pues contrario a lo Barbara piensa (también en Sushi Knights), la actuación de los niños me pareció genial, y el enfoque que le dieron al personaje antes mencionado me parece de lo más acertado. De aquí en adelante el texto contiene spoilers, tanto de la melosa adaptación como de los tomos I, II y VII. Por lo que si quieren leer mis comentarios finales pueden saltar a ellos directamente.

Y es que Susan era mi personaje favorito, por un motivo bastante pueril: Father Christmas le regala un arco con un carcaj lleno de flechas. Siempre me ha gustado la arquería, una táctica de batalla que si bien en la Edad Media no era el paradigma de la nobleza, dotaba a sus practicantes de un encanto particular. Robin Hood es uno de los personajes literarios que más me gustan por el mismo motivo que los elfos de Tolkien: son nobles y elegantes a pesar de su práctica subrepticia. En el caso de Susan, no recuerdo que haya aprovechado en ocasión alguna la ventaja que brindan un arco y un árbol donde esconderse, pero mi memoria es pésima y puedo meter la pata. Sin embargo en Narnia se convierte en una arquera fenomenal, y si no me equivoco, en El Príncipe Caspian se permite bajar manzanas de un árbol. Un detalle pueril como había dicho, suficiente para que, de ir a Narnia, yo quisiera ser como ella.

Pero su final es trágico, literalmente más trágico que la muerte, y eso a Lewis jamás se lo perdonaré. No hay una sola ocasión que recuerde, en la cual se hablara de un niña con ansias de crecer, ni mediante narración, ni mediante sus actos. Más aún, lo duro que la afectan los sentimientos que la melancolía de Aslan le transmiten antes de ser sacrificado es tal, que me parece inverosímil cambie tanto en los años venideros, y más aún, que crea que sus aventuras en Narnia ¡eran producto de su imaginación! El no retorno de Susan en el tomo VII me parece más un apurado recurso que Lewis empleó para transmitir su mensaje cristiano, que el destino que ella se merecía. Es decir, una circunstancia forzada por el autor. Una decisión que jamás le perdonaré.

Pero una decisión que se materializó en el fin de su historia, y que llevaron a Disney, supongo, a trabajar la personalidad del personaje de una forma mucho más coherente con el destino que le aguarda, cuando la adaptación del último tomo aparezca en la gran pantalla. Porque dudo que el caramelo chorree tanto como para hacer regresar a Susan, aún cuando se lo merece. La vemos entonces en El León, la Bruja y el Ropero, como una niña que a sus 12 años quiere ser mayor, proyectándose así misma como la madre suplente de sus hermanos (incluso del más grande), o como la más lista de los cuatro. La que piensa que el Castor no debiese hablar porque es un Castor, y la que no puede creer reciba regalos de un tipo gordo vestido de rojo.

Fin del spoiler.

Las partes suprimidas no me parecieron tan graves, las inventadas para nada desatinadas, y el cambio en los sucesos del descubrimiento de Narnia mucho más acorde con el ritmo cinematográfico. Por supuesto que nada se de cine.

Finalmente, el ropero se veía mejor en el trailer.

Xinik: proyecto para un Universo Libre.

Sábado, Noviembre 19th, 2005

Apropósito de herramientas web opacadas por la popularidad de los blogs, mediante Barrapunto me acabo de enterar de Xinik, un proyecto que pretende crear un Universo Libre mediante MediaWiki, el CMS de la Wikipedia.

Haciendo un paralelo donde Windows es Star Wars y Mac OS es Fundación (por privativos, Xinik sería el GNU/Linux de las obras de Ciencia Ficción.

Publicada bajo la GNU Free Document Licence, no queda claro si será una obra literaria, o se transformará en un comic, o una animación. Pero sí que es un proyecto a tener en cuenta.

La personal del libro.

Viernes, Octubre 14th, 2005

Maña es el rol en vivo, y estoy nerviosa, super nerviosa. Tanto, que me tienen aquí, blogueando. Y no es ironía: tiendo a retrasar las cosas que debo hacer. Estrujo el tiempo al máximo, como si así ganara unos momentos extra…

Como mi cuenta en Feedness a estado tranquila, es decir, nadie a publicado nada, me puse a revisar Quemar las naves, en vista de que sus últimas actualizaciones no han sido reportadas por dicho agregador, y así me encontré con La personal del libro, algo así como un meme blogoso pero donde no se bacuna a nadie. Recuerdo aquellos tiempos en Blogger, cuando cuestiones como estas abundaban, muchas provenientes de cadenas de correo elctrónico.

Esta vez la idea es listar un máximo de cinco libros que, en palabras de su iniciador no pueden faltar en una bibliotecta para que sea efectivamente una biblioteca digna de llamarse así.

En mi caso, sin orden de preferencia (más o menos):

  • El Silmarillion de J. R. R. Tolkien
  • Drácula, de Bram Stocker
  • Duna, el primero, no la saga completa, de Frank Herbert
  • El Principito de Antoine de Saint-Exúpery
  • Las Crónicas de Narnia, en este caso la saga completa, de C. S. Lewis

Se me quedan varios en el tintero, como Peter Pan de J. M. Barrie, Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo y lo que Alicia encontró al otro lado (al cual debe su nombre este blog) de Lewis Caroll, así como antologías de cuentos tradicionales, o grandes poemas, como la obra de Homero o el grandioso Beowulf, y obaviando otros totalmente imprecindibles sobre todo en estos tiempos como 1984 de George Orwell y Un mundo feliz de Aldous Huxley… Sí, acabo de hacer trampa, y podría continuar. Pero mejor lo dejo aquí. Tengo que hacer las varitas mágicas para mañana.