Carta entregada.

Una costumbre que tengo como blogger, y que concidero negativa, es la de ponerme a comentar entradas en blogs agenos para las cuales lo indicado es mandar una referencia, evitando así repartir comentarios con ideas disgregadas.

Es lo que me pasó hoy, luego de encontrarme en la Plaza de la Constitución, tal como hace un mes, en lugar de estar de cabeza en libros y/o webs matemáticos (porque mi cuaderno poco sirve).

A estas alturas, y con la presión de mi inconciencia recordandome que mañana tengo prueba a primera hora, poco es lo que puedo decir que no se haya dicho ya. De hecho, más allá de conseguir las firmas de algunos amigos y familiares, mi aporte ha resultado más bien nulo. Creo que me sentía inútil, por no echarle la culpa a la pereza, total, ¿qué podía hacer yo, proyecto de Arquitecta en un mundo de informáticos, del cual cada vez más me alejo y con pena? Bueno, hoy me dí cuenta de que se puede hacer mucho (creo haber visto pocos informáticos), además de que es mentira eso de que cada vez me alejo más de aquel mundo que me encanta.

A veces lo he dudado, pero hoy estoy más convencida que nunca del poder de la blogocosa. En su tiempo fue la imprenta…

Conciderece esto una pérdida de tiempo. Quedó lo que quería aportar disperzado en la blogocosa. Sólo puedo gritarle al mundo que estube ahí… Mejor me voy a comer, a ver si carente de ambre entra más fácil la materia en mi cerebro…