10 días y contando…

Supongo que el carácter personal de blogs nos lleva a verlos de distintas formas. En mi caso, he terminado de darme cuenta que no tengo una idea clara a su respecto. Comencé a escribir uno hace algo más de 3 años viendo en él un diario de vida público: la típica. Pasó el tiempo y quise darle otro carácter: de hay que a la fecha lleve 7 migraciones experimentales intentando convertir esto en algo serio. Eso sin mencionar los cambios menores, como que me iba a dedicar a escribir sobre música en mi journal de Last.fm. Resulta que ahora me da nostalgia no escribir de música acá. Incluso, me da nostalgia no escribir de Arquitectura acá. Es cómico: ayer mi profe de Taller me hacía notar como cada vez que enfrento un proyecto avanzo un poco, y luego retrocedo, avanzo, y vuelvo a retroceder, en el sentido de que tengo una idea, comienzo a diseñar los espacios, y luego vuelvo a trabajar sobre la idea para redefinir los espacios, y otra vez y otra… Así, mientras mis compañeros están pensando en la materialidad o como van a ser las vigas, yo todavía estoy sobre cuestiones espaciales. En fin

Todo la parrafada anterior se debe a que soñé con Dream Theater, pero contrario a lo que pueda parecer, no fue agradable. ¡Fue horrible! Diría que fue una pesadilla.

Mi padre nos dejaba fuera de la ingente fila de personas que estaban esperando para poder entrar al Velódromo, lugar donde se realizará el mítico concierto el próximo 6 de diciembre, a mi hermano y a quien escribe. Pasaron las horas y ni él ni yo nos encontramos con nuestros respectivos amigos, hasta que, 10 minutos antes de que se abrieran las puertas, me dí cuenta de que mi entrada se quedó en entre las páginas de Cultura Libre, en mi casa. Ahora, el Velódromo no está cerca de mi casa, pero en el sueño estaba más que lejos. Una vez que llegamos allá guarde la entrada en mi bolsillo y me puse a llamar a mis amigos: con el único que me contacté fue con Pato, y Pato no podía ir porque tenía no sé que en la Universidad al día siguiente. Luego me ponía a comer papas fritas, no sé por qué: el concierto había empezado y yo en mi casa…

Nos fuimos con mi hermano en un bus que más parecía furgón, lleno de gente y ultra lento, que subía a penas la gigantesca cuesta en la cual se encontraba el Velódromo, y… Ya no había, todos estaban dentro. Mostramos las entradas (la mía completamente arrugada), ingresamos, y vimos un mar de gente reclamando porque el concierto aún no había empezado. Nos ubicamos (después de Stratovarius jamás vuelvo a cancha: ¡no vi nada!) en galería y frente a nosotros teníamos una pantalla gigante, pero gigante, que ocupaba todo el frente del Velódromo, y un escenario lleno de instrumentos… Sin Dream Theater. Entonces comienza la música y se veía a Dream en la pantalla, pero no estaban en el escenario… Y desperté.

Ahora, si fuera responsable estaría estudiando Física y/o Matemáticas, pero luego de no entender catenarias, el recuerdo del narrado sueño me hizo buscar información sobre el concierto, encontrándome con lo siguiente:

Hace unos días me preguntaba cómo podía ser que no estubiera todo lo eufórica que creía estaría hace unos dos años, cuando por primera vez escuché a Dream Theater, me acerqué al rock progresivo, y lo único que quería era verlos en vivo, en esos tiempos en que un concierto de ellos en Chile era un mito urbano, mito que venía escuchando de antes de que los escuchara. Hoy, a 10 días del concierto, me estoy empezando a impacientar.